jueves, 18 de julio de 2013

EL FANTASMA DEL CONTROL POLICIVO

Desde tiempos inmemoriales se concibe la figura del CONTROL, como una práctica asociada a la vigilancia, al dominio mediante el uso de la fuerza, al establecimiento del control por medios policivos, a veces bajo presiones atribuibles a manifestaciones de miedo o castigo, razón por la cual nuestras actuaciones obedecían prácticamente a tratar de hacer las cosas bajo intimidación física, psicológica o ante toda clase de repercusiones negativas, recuerden como nuestro padres y abuelos, nos intimidaban con la figura del “Coco”, o….. le voy a decir  a ese policía para que se lo lleve, si no…. 

Lo anterior supone que, la práctica del control como nueva cultura, debe ser un referente de la educación superior, encaminada y comprometida con el desarrollo de la persona y con la realización de valores esenciales  y con miras a la formación integral, la investigación y la participación de la comunidad universitaria en la vida política, cultural y socioeconómica de la nación;  dentro de un contexto académico pero material dedicado a observar las necesidades arraigadas y severas que afronta los países, como es el caso de la corrupción y el ineficiente manejo de los recursos, para que desde su competencia sean sus profesionales los forjadores de administraciones limpias, con comportamientos éticos, fundamentados esencialmente en una nueva cultura de lo que significa controlar.
   
Nos hemos quedado en los informes de auditoria, desnudando en cada ejercicio las falencias y hallazgos negativos, sin que se tomen los proveídos necesarios, que mitiguen en gran proporción el motivo del desgreño como se manejan los recursos especialmente los públicos y que en nada mejora la imagen nefasta y negativa con que se mira la función pública, y lo que es más vergonzoso sin que se tomen medidas oportunas y ejemplarizantes para aquellos que  desangran las limitadas finanzas del estado, en perjuicio de los sectores más pobres y vulnerables de la nación.
La Administración moderna ante la necesidad de generar operación y gestión de manera mediática y con alto contenido de utilidad, asume riesgos que por lo general no son fáciles de contener y que en la mayoría de ocasiones generan descalabros a las organizaciones, mucho más difícil de recuperar.
Para hacer más fuerte y consistente éste proceder, es necesario la adopción de una serie de elementos formales, intrínsecos dentro de las propias funciones, procesos y actividades, so pena de caer en el fracaso, y estoy refiriéndome a la planeación, presupuestación, calidad del talento humano en todos los niveles, sistemas de información fiables, procesos y actividades administrativas formalizadas y  controladas a través de indicadores y metas como una manera de corregir el rumbo y  de aplicar el autocontrol.  
De modo que el problema no es, detectar las causas y la materialidad de los hechos a través de auditorias posteriores y selectivas, si no la de generar acciones preventivas a través de prácticas de control interno que garanticen el adecuado manejo, uso y aplicación de los recursos.

Lo anterior y en relación con las notas y artículos publicados en www.auditool.org y marcontrol.blogspot.com,  reafirma, que la tarea de las auditoria y la prácticas del control interno, más que detectar errores o desviaciones significativas de los recursos y bienes (irrecuperables), es la de recomendar y perseverar para que de manera preventiva se apliquen controles que contengan y minimicen la comisión de este flagelo que desangra el patrimonio de las empresas y desestimula la vocación de inversión y fomento de empleo.  


Hasta pronto…..

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